Ahora somos 10

Ahora somos 10

Llevo toda la tarde estudiando. Mañana tengo por delante un apetecible lunes para el que tengo que tener hechos más de 15 ejercicios de física, un sketchup, ejercicios de matemáticas  y demás trabajos que rondan por mi cabeza. Esta semana ha sido una de las más duras del curso para mí; tras un desorden que llevaba acarreando desde septiembre he conseguido organizarme y darme cuenta de que me he dejado varios trabajos, entradas de filosofía y otros para una semana antes de la entrega. La verdad, estoy reventado. Una mezcla de cansancio producido por pocas horas de sueño, el colegio y los exámenes de esta semana.

Salgo del cuarto de estudio, empiezo a ver a mi familia, y me doy cuenta de que no parecen cansados. No sé como lo hacen, ¿qué se toman? La verdad, me gustaría agradecerles el que siempre estén ahí, aunque algunas veces se me olvida. Quiero hablaros sobre mi familia. ¿Y por qué? Hay muchos motivos, pero el principal es que este año cumplimos 25 años como familia. El pasado dos de febrero celebramos este gran acontecimiento. Podría contaros todo lo que hicimos pero no es lo más importante. Sinceramente, no hicimos nada fuera de lo normal, sino que nos reunimos todos. Lo de reunirnos todos tiene su aquel pues algunos de mis hermanos viven en Pamplona y los que estamos aquí en Madrid solemos estar fuera de casa bastante. Somos 8 hermanos, 2 chicas y 6 chicos. Yo soy el quinto y como siempre se ha dicho: “no hay quinto malo”. Me gustaría hablar de todos y contaros grandes anécdotas pero son tantas que no acabaría nunca. Os voy hablar sólo de uno. Se llama Josemaría, y os quiero hablar de él porque creo que es una de las personas de las que más he aprendido nunca y de las que más envidio.

Para empezar Josemaría tiene 5 años desde el pasado 26 de enero (como el gran Mou) y tiene síndrome de Down. Le adoptamos cuando todavía era un bebé. Cuando nos contaron mis padres que íbamos a adoptar un niño con síndrome de Down me asusté un poco. A ver: no por el hecho de que tuviese síndrome de Down; supongo que sería por la pérdida de protagonismo de mi persona o por la cantidad de trabajo que supondría cuidarlo. A día de hoy me doy cuenta de que estaba equivocado: mis padres me siguen queriendo igual y cuidar a Josete es lo mismo que cuidar a otro de mis hermanos, incluso mejor. Lo que más envidio de Josete es su capacidad de simplificar las cosas. Yo, que estoy todo el día rayándome, desearía tener la capacidad de olvidarme de todo. Además de simplificar las cosas, Josemaría demuestra cada día un afán de superación incontenible, va aprendiendo poco a poco pero de forma segura.

Las consecuencias de la llegada de Josemaría a casa han sido gigantescas. Josete no sólo es uno más; es al que más unidos estamos todos en casa y el que más nos une. Si os digo la verdad, yo no veo el síndrome de Down en mi hermano, veo a mi hermano en el síndrome de Down. Con esta entrada quiero animar a todo el mundo a que conozcan un poco mejor a las personas con alguna discapacidad. Porque aunque haya cosas que no puedan realizar, nos pueden enseñar muchas más de las que pensamos nosotros. Mi familia SIEMPRE se va a sentir orgullosa de Josemaría, porque gracias a él ahora somos 10.

Ignacio C.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en GRUPO A, Ignacio C.. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s